martes, 21 de noviembre de 2017

Seamos redundantes y le pongamos: OASIS

Hay veces en que lo de adentro es solo un espejismo de lo que ocurre afuera.
Adentro uno puede encontrar ese oasis de fantasía que el desierto de la realidad no te permite.
La sed es saciada con los más hermosos pensamientos.
El oasis en mi mente es una cama, un aroma, un abrazo, una comida, un beso, una caricia. El oasis en mi mente, el que me hace sobrellevar la rutina diaria, tiene nombre y apellido. Tiene acento sureño y una piel morena que enamora.
El oasis en mi mente es serio, o mejor dicho, tiene cara de poto. Pero de poto bonito, de esos que te das vuelta a mirar en la calle. (?)
El oasis en mi mente está en mi corazón también, está en mi piel y en ritmo cardíaco. Si, ese que se acelera cuando lo ve.

La Rae, define al Oasis como ese Paraje aislado en el desierto en el que hay agua y crece la vegetación.
Soy un desierto, uno bien seco, caluroso por el día y frío por la noche. Un lugar inhabitable para cualquiera. Soy un desastre. Soy su opuesto y su complemento.
Soy yo, sos vos. Y somos nuestros...


Sos ese antiguo oasis marciano en la superficie inhabitada de mi vida. Sos vida, entre tanta muerte...

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