martes, 27 de febrero de 2018

Quique

No me interesaba sobresalir, ni siquiera tenía muchas aspiraciones importantes. Mi vida transcurría día tras día sin sobresaltos. Me gustaba el olor a lluvia, los días nublados y las sopaipillas.
Tenía un puñado de buenos amigos. Ellos siempre me vieron sonreir. Yo siempre sonreía.
¿Por qué hablo en tiempo pasado? Simple, porque esa persona se murió. Yo morí.
Era una noche de febrero, un 29 de febrero. Una noche singular, tan singular como lo que pasaré a relatar.
Me llamaron para cubrir unas horas extras en el trabajo. Esa noche había llovido mucho y los truenos me despertaron varias veces. Fui con mi sonrisa, mi característica sonrisa. 
Ese día todo salió mal. Sin saldo en la sube, sin dinero en la billetera caminé y caminé hasta que los zapatos me lastimaron los talones. Nunca pensé que la que estaba pisándomelos era la mismísima muerte.

Llegué tarde y con el pelo revuelto, pero con un sonrisa cordial saludé a todos mis compañeros. Fue un día agotador en el trabajo. Fue un día terrible y no quiero entrar en detalles.
La suerte en el amor no la tenia y mucho menos en el juego. 
Llegué a casa, no tenía nada para cenar. Mi jefe me debía más de 2 meses. Mi jefe me tenía a las vueltas. Mi jefe subió a las redes sociales una foto comiendo un asado con sus amigos. Mi jefe sabía que tenía hambre.
Me fui a dormir.

Al día siguiente me levanté de mejor humor, con hambre pero con mejor humor. Recordé que no saludé a Quique, mi perro, el día anterior. Estuve todo el día trabajando. Me acerqué al fondo de mi casa y vi la escena. 
Mi perro también tenía hambre, mi jefe lo sabía. Mi perro tampoco comió, mi perro se murió de hambre a la sombra de un limonero.
Lo que siguió no lo recuerdo con claridad. Sé que comencé a cavar una tumba para Quique. Sé que comenzó a llover. Sé que se me rompió la pala que compré de oferta en el easy. Sé que me enfurecí. 
Sé que tomé a Quique en brazos, lo llevé al garage, lo comencé a cortar, cortar en pequeños pedazos. Había sangre, sentía su carne en mis manos, me sentía mareado y guardé sus restos en una bolsa. Luego me fui a la casa de mi jefe y al otro día me desperté en la comisaría.

No se que pasó pero me detuvieron, me dijeron muchas cosas, me confundieron a más no poder. Gente me gritaba y me decían cosas que yo no era. Yo sé que no lo era. 
Quique... querido Quique, ¿Qué habré hecho cegado por tu partida? 
Ahora no debo trabajar, no debo pagar alquiler y tengo comida a diario. 
Quique, no es tan malo acá. ¿Qué hice para que el infierno me parezca un paraíso? 
La tumba no es tan terrible como la describen. No, no lo es. 
Hay una vida dentro del infierno y toca vivirla. 
Gracias Quique.
Descansa en paz, como yo.


martes, 21 de noviembre de 2017

Seamos redundantes y le pongamos: OASIS

Hay veces en que lo de adentro es solo un espejismo de lo que ocurre afuera.
Adentro uno puede encontrar ese oasis de fantasía que el desierto de la realidad no te permite.
La sed es saciada con los más hermosos pensamientos.
El oasis en mi mente es una cama, un aroma, un abrazo, una comida, un beso, una caricia. El oasis en mi mente, el que me hace sobrellevar la rutina diaria, tiene nombre y apellido. Tiene acento sureño y una piel morena que enamora.
El oasis en mi mente es serio, o mejor dicho, tiene cara de poto. Pero de poto bonito, de esos que te das vuelta a mirar en la calle. (?)
El oasis en mi mente está en mi corazón también, está en mi piel y en ritmo cardíaco. Si, ese que se acelera cuando lo ve.

La Rae, define al Oasis como ese Paraje aislado en el desierto en el que hay agua y crece la vegetación.
Soy un desierto, uno bien seco, caluroso por el día y frío por la noche. Un lugar inhabitable para cualquiera. Soy un desastre. Soy su opuesto y su complemento.
Soy yo, sos vos. Y somos nuestros...


Sos ese antiguo oasis marciano en la superficie inhabitada de mi vida. Sos vida, entre tanta muerte...

lunes, 9 de octubre de 2017

Semana

Duermo, vivo, siento, orino, pienso, como, defeco, camino, corro, duermo, estudio, escucho, entiendo, pienso, como, orino, tomo, vivo, camino, corro, no entiendo, escribo, orino, siento, sufro, duermo.

Duermo, vivo, siento, orino, pienso, como, defeco, camino, corro, duermo, estudio, escucho, entiendo, pienso, como, orino, tomo, vivo, camino, corro, no entiendo, escribo, orino, siento, sufro, duermo.

Duermo, vivo, siento, orino, pienso, como, defeco, camino, corro, duermo, estudio, escucho, entiendo, pienso, como, orino, tomo, vivo, camino, corro, no entiendo, escribo, orino, siento, sufro, duermo.

Duermo, vivo, siento, orino, pienso, como, defeco, camino, corro, duermo, estudio, escucho, entiendo, pienso, como, orino, tomo, vivo, camino, corro, no entiendo, escribo, orino, siento, sufro, duermo.

Duermo, vivo, siento, orino, pienso, como, defeco, camino, corro, duermo, estudio, escucho, entiendo, pienso, como, orino, tomo, vivo, camino, corro, no entiendo, escribo, orino, siento, sufro, duermo.

Duermo, vivo, siento, orino, pienso, como, defeco, camino, corro, duermo, estudio, escucho, entiendo, pienso, como, orino, tomo, vivo, camino, corro, no entiendo, escribo, orino, siento, sufro, duermo.

Duermo, vivo, siento, orino, pienso, como, defeco, camino, corro, duermo, estudio, escucho, entiendo, pienso, como, orino, tomo, vivo, camino, corro, no entiendo, escribo, orino, siento, sufro, duermo.

domingo, 4 de junio de 2017

"El periodismo es libre o es una farsa" Rodolfo Walsh

Cuando sos un adolescente y te cae encima el peso de la responsabilidad de elegir una profesión, un estudio a seguir, nunca te imaginas con lo que en realidad te vas a encontrar.
Muchos se dan cuenta que no les gusta lo que están estudiando y deciden dejarlo. Otro aman lo que estudian pero no tiene coherencia con lo que en verdad se realiza.
Una vez terminados los estudios se puede llegar a tener suerte o no en conseguir rápidamente un trabajo remunerado.
En mi caso particular, siento que tuve mucha suerte, pero al continuar con mis estudios, sumado al trabajo, más la vida de madre soltera, se hace realmente complicado no sentirte alienado.
Hace cuánto no tengo un tiempito para mi blog, para mis libros, para mis dibujitos japoneses...
A veces, enfermarse te hace sentir más vivo. Estás obligado a estar en cama descansando de los problemas diarios. Que son muchos... Y vaya que es una jungla el periodismo.

En este sentido, me gustaría dejar en claro varias cosas que odio de mi profesión:

  • La hipocresía con la que se manejan determinadas personas en el día a día. (Hay que tener especial cuidado en fijarse a quien se le envía el mensaje, porque si hablas mal y lo mandás al grupo en el cual está esa persona, estás en el horno, ni con capturas truchas lo arreglas.)
  • La falsedad, más de una vez te dicen "Somos una familia" y si, es cierto, podes considerar familia a las personas con las que llevas trabajando hace un montón, pero no a las que conoces hace poco.
  • El olvido, si pasaste por la Central y Meglioli de seguro tuviste una materia que se llama ÉTICA Y DEONTOLOGÍA. Pero al parecer a muchos se les olvidó y de pronto te dicen: Concretá esa nota y si llora al aire, mejor. Y te preguntas: Qué mierda hago acá?
  • Las primicias, si bien es agradable saber que conseguiste una nota que nadie tenía, la lucha por la misma es detestable. Se supone que el fin último es informar, pero amargarte porque alguien tuvo una noticia antes que vos es como hacer un berrinche porque a tu vecinito le compraron el juguete que quería y a vos no.
  • Qué crean que estás disponible todo el día para llamar a los entrevistados. HOLA, SOY YANI Y TENGO UNA VIDA! GRACIAS. 
En esta vida, todo tiene sus pros y sus contras, entre los pros, podemos mencionar los siguientes:
  • Conoces personas con las que sabes que podes contar para todo, no solo para el trabajo. Hay pocas, pero las hay.
  • Te regalan entradas y comida.
  • y creo que nada más. 
Estoy conforme con lo que elegí en mi vida, se que de a poco irá tomando su rumbo, ya lo siento en el andar, va tomando forma en la mente del hablante, y se convierte en una imagen acústica que voy a amar.

Consejos para sobrevivir al periodismo. Siempre tener en cuenta los acuerdos toltecas:
  • "Sé impecable con tus palabras"
  • "No te tomes nada personalmente". 
  • "No hagas suposiciones"
  • "Haz siempre lo máximo que puedas".
La yani ácida volvió, pero no en forma de fichas...sino en caramelos FIZZ

lunes, 13 de marzo de 2017

El rock como todo llanto

¿Te acordás de tu primer recital del Indio? Pues si, me respondí a mi misma. Resulta ser que fue por allá en el 2005, cuando recién cumplía mis 16 años. Fuimos con unos pocos amigos y volvimos con muchos más.
Algunos están, otros ya observan los recitales desde las plateas más altas, como mi querido Almir, ese hincha de Almirante Brown que se ganó el corazón de todos.

Resulta que por aquel entonces los recitales eran una fiesta. La enfermedad se podía disfrutar y esa piel que no nos deja huir no estaba tan arrugada.
Resulta que éramos pocos (Si se le puede llamar pocos a 50 mil personas),
Resulta que éramos los que querían estar,

Como un zonda bien sanjuanino, el fenómeno avanzó y creció, llevandosé todo a su paso.
El espectáculo pasó a un segundo plano, quedando en primer lugar "la previa". Ese lugar mítico donde el libre albedrío era la ley principal.

Peleas, lluvia, barro, falta de señal telefónica, frío, lluvia, kilómetros y kilómetros de fila para ingresar, lluvia, falta de respeto al colarse, al ser más vivo que los demás y empujar para entrar sin una entrada. (Mencioné la lluvia?)

El objetivo principal se fue desvirtuando y los culpables no sólo fueron los feligreses. El lugar se empezó a teñir de banderas políticas, de gente con otros intereses que van más allá del musical. La muerte reapareció para tomar protagonismo en el lugar y se llevó a 2. Digamos que fue "benévola". La tragedia se respiraba en el ambiente, según varios presentes.

Hasta el más valiente tuvo miedo, miedo de morir en un recital.

¿Sabes qué era lo que me gustaba de las misas? Qué era como ir a ver un partido de fútbol, sólo que todos jugábamos para el mismo equipo. Eso cambió, quedó en el pasado, el equipo de la violencia tomó la posta y se llevó por delante a la cordura de más de uno.

Lejos quedaron esos asados en los que te hacías amigo de un pibe que iba sin parrilla y te pedía compartirla.
Lejos quedó esa historia de conocer a alguien porque te pidió un lillo y quedarte todo el recital a su lado.
Lejos quedaron las amistades que surgían de la nada, los nombres y teléfonos que debías recordar porque ni celular llevabas encima.
Más lejos aún quedaron las personas que te levantaban cuando la marea humana te tiraba al piso. Ahora están cerca las personas que te pisotean, que tiran botellas de vidrio para lastimar, que llevan puntas y no se saben ni un tema de la banda que fueron a ver, por que les interesa ser parte del mito, pero no lo sienten como vos, como yo...





martes, 14 de febrero de 2017

Teoría de la pizza en forma de corazón

Según la cantidad de daño que te han hecho es la cantidad de hipocresía que lleva el objeto alimenticio. Así fue, que una vez me negué a comer una pizza en forma de corazón, porque sólo me recordaba todo lo malo y las ganas de remediarlo me provocaban náuseas.
Corría el año milquientosquieroolvidar cuando comprendí que tal vez eran disculpas sinceras y yo actúe con toda la bronca del momento encima. Flores de papel en la cama, pizza en forma de corazón y actitudes demasiado tiernas que no habían tenido lugar hasta el momento después del quiebre me parecían insulsas.

Así fue como con el paso del tiempo me toco comprobar mi teoría desde afuera. Mis hipótesis fueron comprobadas, solo que en este caso la teoría conllevaba efectos secundarios a personas del entorno de los involucrados. Así fue como la teoría de la pizza en forma de corazón se transformó en la teoría del gancia y la tarjeta de San Valentín,

Mentiras, engaños y una familia soportando todos los días los silencios, las miradas y las malas vibras del ambiente. Una familia que ya no pertenecía ahí. Una mini familia que quería hacerse a un costado, porque ese ya no era su lugar.

A veces la acción más valiente es huir, porque así dejás de dañar a los otros, a veces los tiempos de cada uno son diferentes y las situaciones se tornan confusas para los corazones que no pueden dejar a lo que se acostumbraron.

Entre antidepresivos y pastillas para dormir...el daño no se lo hacen ellos mismos sino a los que están alrededor. El egoísmo se transforma en una buena opción. No hacerse cargo de los problemas de los demás, no absorber las situaciones que "confunden la cabeza y perturban a los corazones secos".

Conclusión: Demostrar cuando queremos a alguien, porque después de cagarlos es difícil que te crean y menos si exageras como haciendo una pizza de corazón, eso te hace sentir terriblemente gorreado.

lunes, 7 de noviembre de 2016

No, no lo llamaré "somos"

Somos seres independientes, autónomos, con intereses similares, con intereses diferentes. Somos uno, somos uno, dos, tres, cuatro y no somos como los demás *coros* no somos como nadieeee más. (?)

Somos un todo junto y un sujeto aislado. No somos parásitos, no somos objetos, no somos el complemento de nadie, somos un todo separado.

Seres humanos? Seres humanos.

Somos el resultado de nuestras experiencias anteriores, somos un conjunto de recuerdos, situaciones, personas, canciones y relaciones humanas. Pero ellas no son complicadas, las relaciones humanas son eso y nada más, las personas son complicadas. Aprendemos , caemos, volvemos a resurgir y caemos otra vez, y otra y otra y otra más.

Somos buenos, somos malos, somos acciones que pueden lastimar inconscientemente a quienes queremos. Somos errores.

Somos palabras, pero también debemos ser el viento, que de tan fuerte vuela esas palabras pero no borra los abrazos.

Somos una red de pensamientos que se desvirtúan con el tiempo. Somos voces que viajan a través de frecuencias radiales.

Somos destinatarios de este mensaje, vos, yo, él, ella, todos.

Somos dinosaurios...
Somos extinción...
Somos cosquillas...
Somos problemas...
Somos perdones...
Somos temores...
Somos compañía...
...Somos...
...somoS...
Lo mires por donde lo mires